Los cambios económicos, sociológicos y políticos y tambié el paso a una sociedad

Desde la antigüedad los relojes, pulseras, gargantillas , aretes, etc. se han pensado para ambos sexos, en casi todas las culturas. Su principal cometido siempre ha sido el estético y el ornamental.

Las primeras manifestaciones del uso de piezas de joyería de gemelos originales vienen de El continente africano, concretamente en el período de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros hominios hasta que tenemos constancia de documentos escritos.

Hace siete mil años empezaron a verse sortijas, colgantes, brazaletes, aretes, etc. de un metal muy maleable, dúctil, de color pardo rojizo y brilante.

Durante la civilización que nació al aguparse los asentamientos ubicados en las en las riberas del cauce medio y bajo del nilo los collares, pendientes, brazaletes, sortijas, etc. simbolizaban estatus y se utilizaban para las iglesias.

Los griegos no solían usar piezas de joyería y cuando lo hacían era para renuniones públicas. Servian como obsequio y también las mujeres llevaban sortijas, pulseras, gargantillas etc. para dar a conocer su fortuna y ser vista.

Cuando los romanos ocuparon el continente europeo, la joyería varió. La pieza que mñás se hacía era el prendedor, así tenían las ropas mejor sujetas. Se crearon muchas joyas con perlas, carey, zafiros, jáde, bronce, oro, etc., debido a que disponían de muchas alternativas dentro del continente. Fabricaban pendientes, brazaletes, cierres y collares. Y asimismo hicieron adornos que penden de una joya, ya sea pendiente, collar o broche que se rellenaban con perfume. Las señoritas lucían aretes, prendedores, gargantillas, esclavas, sortijas, etc., y generalmente los varones utilizaban alianzas.

El Renacimiento y la época en la que exploró Colón, Vasco de Gama, Pedro Alvarez Cabral, Juan Sebastián Elcano, etc. dejaron huella en el ámbito de la joyería en Europa.

Bajo el imperio de napoleón bonaparte. Los expertos en joyería comenzaron a diseñar alhajas para ponerse en el cuello, en la cabeza, en las orejas, en los dedos, en las manos y en las prendas que combinasen entre si.

Los cambios económicos, sociológicos y políticos y tambié el paso a una sociedad industrializada permitieron que surgiera el profesional liberal como el comerciante, el pequeño terrateniente, abogado, arquitecto, escritor, etc. que podía comprar pulseras personalizadas.

En nuestros tiempos las nuevas técnicas aparte de el uso del acero, latón, cobre, zinc, etc. han dado lugar al diseño de joyas, y por supuesto por un importe moderado.

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